Palabras odiadas (II)

Februar 17th, 2012

Lo siento. No puedo con ellas. Y va y me salen bien juntitas:

… systembezogene Diagnosearbeiten…

…beanstandungsbezogene Reparaturarbeiten…

…zielorientierte Arbeit…

Nunca, nunca, nunca consigo quedar satisfecha de mis soluciones a este fenómeno tan típico del alemán. Esa capacidad de comprimir matices y atributos juntando un substantivo con un participio para formar así un bonito adjetivo de nueva creación me tiene frita. Pregunta a los de alemán: ¿alguien tiene la receta y quiere compartirla conmigo?

Nubes de monotonía

November 25th, 2011

El otoño está siendo lluvioso y me ha hecho darme cuenta de que soy bastante sensible a los cambios de tiempo. Concretamente, en los días grises estoy apagada, casi sin energía y con muuuuchas dificultades para concentrarme. Sé que no soy la única, pero ya lo dice el refrán: «Mal de muchos, consuelo de tontos».

Pero no quería hablaros de esta nube, sino de mi “nube” de etiquetas en la parte derecha de mi blog. Bastante monotema. Es lógico, claro, se supone que aquí solo doy alas a mi faceta de traductora e intérprete, el blog está enlazado desde mi web, pero ¿a quién escribo? ¿A mis clientes? ¿A mis posibles futuros clientes? ¿A mis compañeros de profesión? ¿Cuáles? ¿Los experimentados, los nuevos? ¿Escribo para mí?

La última opción es casi la más probable, porque como me prodigo poco en las redes sociales, facebooks, twitters y demás, este blog tiene pocos lectores. Entonces, si escribo para mí ¿por qué lo hago solo para hablar de traducción? ¿Por qué no hablo de otras facetas?

Es difícil, si despotrico de algún cliente ¿qué pasa si me lee y se reconoce?, si explico algo que acabo de descubrir y quiero compartir con mis compañeros ¿no pensarán que menuda perogrullada?, si hablo de mis hijos, las dificultades de conciliar (y eso siendo autónoma), la crisis de los treintaypico ¿doy una imagen poco profesional?

Ya lo decía un profesor en la facultad, para escribir algo primero tienes que definir quién es tu audiencia. ¡Cuánta razón tenía!

Emociones

November 25th, 2011

Llevo semanas queriendo escribir esto, pero noviembre siempre ha sido un mes fuerte y éste no está faltando a la tradición. Sin embargo, esta semana recibí la llamada de un cliente que preguntaba por qué la traducción que yo le acababa de enviar no se parecía en nada a la propuesta que le había hecho un conocido (estudiante y no nativo, ehem) y me he acordado de que os quería hablar de las emociones.

Se trataba del mismo cliente al que acompañé el mes pasado a una reunión. Un cliente exigente, de los que tienen conocimiento pasivo del idioma y están todo el tiempo pendientes de si realmente estás interpretando bien, y que, además, buscaba un perfil de intérprete concreto (dinámico y simpático, menudo papelón, menos mal que de eso me enteré después) y que acudía a la reunión con un objetivo muy claro —convencer a su audiencia— y poco tiempo para lograrlo. Al finalizar la jornada, el cliente me felicitó y me dijo que lo que más le había sorprendido (gratamente, se entiende) es que hubiera sabido transmitir las emociones y la intención de cada una de las partes.

«¡Esta es la mía!» pensé para mis adentros y le respondí que eso es lo que se debía esperar de un intérprete profesional porque, para traducir tal cual, sin matices, sin tener en cuenta el tono o las formas, no hacía falta un intérprete. Y me acordé de Maya, que ya nos habló de ello hace tres años (en Salamanca, en el congreso del 5.º aniversario de Asetrad) y que lo explica mucho mejor que yo en la entrevista que le hicieron el mes pasado.

Y aunque en la interpretación sea mucho más evidente, en la traducción también es importante. Si no, que se lo pregunten a los traductores de marketing.

Y ahora sigo, que noviembre no perdona.

Feliz curso

September 21st, 2011

Hace un año por estas fechas (no hay que retroceder mucho, la verdad es que me prodigo poco por aquí) os conté que me regía más por el calendario escolar que por los años naturales. Así que estoy estrenando año y, como corresponde a la ocasión, me he hecho algunos propósitos.  Entre los profesionales, que son los que nos ocupan aquí, está el de separar mejor las cuentas (ya estoy en ello), el de retomar las sesiones de natación (sí, este lo incluyo en los propósitos profesionales) y el de escribir aquí más a menudo (buf, este es el más difícil).

También tengo un proyecto en el aire de esos sobre los que no se puede hablar, como las estrellas de cine, pero que ya os contaré si llegara a materializarse.

¡Feliz año nuevo!

Empar

Palabras odiadas (I)

Juni 21st, 2011

suprHoy llego hasta aquí para desahogarme un poquito. Siempre se dice que los traductores y demás profesionales de la lengua aman las palabras. Sí, a grandes rasgos, eso es verdad, disfrutamos de la sonoridad, de los matices, de los orígenes.

Pero también es verdad que se nos atraviesan algunas palabras, por los motivos que sea, porque son impronunciables, difíciles de traducir o, como hoy, porque se resisten al tecleo.

La palabra odiada del día no es una sola palabra, son tres que suelen ir de la mano y que no hacían más que salir en el texto que tenía ayer entre manos y que, una y otra vez, me hicieron darle al suprimir más de lo razonable:

cuenta de usuario

Por más que lo intenté una y otra vez, mis dedos solo conseguían sacarle esto al teclado:

cuneta de usaurio

Y vosotros, mis escasos pero escogidos lectores, ¿también tenéis alguna palabra odiada confesable?

Nuevas generaciones

Juni 10th, 2011

Hace unas semanas recibí la invitación de mi facultad para participar en una charla informativa acerca de perspectivas profesionales y del papel de las asociaciones dirigida a los alumnos de los últimos cursos. Finalmente, el miércoles pasado cinco ex-alumnas de la Universitat Pompeu Fabra comentaron su experiencia: qué habían hecho después de licenciarse (ahora se le llama grado) para llegar a donde están ahora.

De las cinco, actualmente cuatro somos traductoras o intérpretes autónomas y, aunque parece que ésa es la salida que hoy por hoy menos atrae a los estudiantes, sí creo, como comenté, que tarde o temprano casi todos pasamos por una temporada, más o menos larga, siendo autónomos.

Y lo que sería deseable es que esa etapa no se cierre si no queremos que así sea y, para ello, hay que tomarse las cosas en serio. Por mi parte, expuse algunos consejos sobre cómo empezar (utilicé como guión el artículo Decálogo del traductor autónomo principiante publicado en la revista de Asetrad, La Linterna del Traductor) pero, en las conversaciones posteriores, algo que me llamó la atención es que incluso nosotras, a estas alturas de la película, aún teníamos mucho que aprender y estamos asumiendo algunos riesgos que tarde o temprano nos pueden pasar factura.

A ver, responde a este cuestionario:

  1. ¿Evitas tener excesiva dependencia de algún cliente en concreto?
  2. ¿Te mantienes al día en cuestiones lingüísticas, tecnológicas y de las materias en las que te has especializado?
  3. ¿Te cuidas físicamente?
  4. ¿Tienes al día y en regla todas tus cuestiones fiscales?
  5. ¿Estás en condiciones de encontrar nuevos (y mejores) clientes o de que ellos te encuentren?
  6. ¿Estás a salvo de los duendes informáticos, las muertes súbitas de disco duro, las subidas de tensión o la pérdida de un portátil?
  7. ¿Tienes una buena relación con tus clientes en la que impere el respeto mutuo?
  8. ¿Rechazas los trabajos que no puedes hacer con garantías (de calidad, de plazo, etc.)?

Si respondes a todo que , tranquilo, tienes cuerda para rato. Si  has respondido que no a más de dos preguntas, es posible que sea la traducción la que te abandone a ti, y no a la inversa. No será hoy ni mañana, pero lo cierto es que llevas unos cuantos números en el bolsillo.

Y, aunque seamos de las optimistas, de las que piensan que cuando se cierra una puerta siempre se abre una ventana, ¿no sería preferible ahorrarse el trompazo? Tenedme cuidado, sobre todo, con las puertas de cristal, que no se ven y son muy traicioneras.

Crónica (breve y personal) de un fin de semana entre traductores

April 4th, 2011

Vengo de celebrar la Jornada de Asetrad en Valencia «Traducción, corrección, interpretación: ¿camino de industrializarse?», seguida de la asamblea general de la asociación. Han sido casi dos días, entre prolegómenos y despedidas, de reencuentros, descubrimientos, reflexiones e intentos de arreglar el mundo.

¿Lo mejor? Sin duda, el ambiente que se ha respirado durante estas horas. Risas, muchas risas, lágrimas que no todos pudimos contener, aplausos a dos grandes mujeres admirables.

Esta fecha ha marcado también mi salida de la junta directiva de Asetrad después de cuatro años en los que, para mi gusto, no he podido aportar todo lo que este gran grupo de profesionales merece. Eso sí, como ya dije el sábado, no me voy muy lejos, me tomo demasiado en serio mi profesión y disfruto demasiado con todos estos saraos como para descolgarme del todo.

Desde aquí quiero agradecer a todos los miembros a los que he podido acompañar durante mi paso por la junta directiva de Asetrad su tesón, dedicación, compañerismo, profesionalidad e inteligencia. Admiro la valentía de los que repiten y de los que se animan por primera vez y les doy todo mi apoyo.

Empar

El refranero, la ética y las oportunidades

Januar 20th, 2011

Ya comentaba el otro día que estamos en época de balances. Será por eso (y porque alguien me dijo que a ver cuándo volvía a escribir aquí) que decido plasmar algunas reflexiones. No sé si podré ligarlas todas. Vayamos por partes.

Ayer me ofrecieron un proyecto que rechacé por falta de disponibilidad. Hasta aquí, nada fuera de lo habitual, es algo que sucede continuamente, ya he aprendido a decir no. Sin embargo, el proyecto que me ofrecieron prometía ser muy interesante (y estresante, todo sea dicho), mientras que el que ya tengo apalabrado encajaría más bien en la categoría “de algo hay que comer”. Alguien muy cercano, al oír mis lamentos por la oportunidad perdida, me preguntó: “¿Por qué no has aceptado este nuevo proyecto y te has desdicho del otro?”. Es cierto, ¿por qué lo hice? Pues rechacé el proyecto prometedor por ética, porque no me parecía profesional incumplir un compromiso que había adquirido, por mucho que al cliente no le fuera la vida. Porque no me gusta gastar cartuchos de confianza si no es estrictamente necesario.

Lo gracioso de todo esto es que, hasta la llamada de ayer, estaba satisfecha y convencida de estar actuando bien. Me las daba de conocer mi mercado, de saber que enero es un mes flojito, de que me convenía tener algo apalabrado y más si, por plazo, me iba a permitir colar otras cosillas para no desatender a mi clientela. Lo último que se me podía ocurrir es que, llegado de la nada, sin previo aviso y sin margen de maniobra, me iba a llegar otra oportunidad a priori más deseable.

Y esto me lleva a la segunda reflexión. Esa llamada no fue casual, no me encontraron en ningún directorio, en la red ni en las páginas amarillas. Alguien les dio mi número. Alguien que a su vez también había rechazado el proyecto (aunque por motivos diferentes a los míos). Alguien que cree que, con todas las salvedades, puede recomendarme sin que eso le vaya a perjudicar tarde o temprano. Será entonces que no lo estoy haciendo tan mal, y con eso no me refiero a la calidad de mi trabajo, sino a cómo me planteo la profesión.

Ya he hablado de ética y profesión, lo que me lleva a dejaros aquí el enlace al código deontológico de Asetrad.

¿Y el refranero? Esto viene por la fecha, día 20 de enero, y por uno de los deberes que se recoge en el código deontológico, el de respetar las obligaciones fiscales. Resulta que se ha estado hablando sobre la necesidad o conveniencia de contratar los servicios de una gestoría para delegar en ella las cuestiones fiscales. Las opiniones de mis compañeros van del “zapatero a tus zapatos” al “yo me lo guiso, yo me lo como”. Aquí no creo que se demuestre más o menos profesionalidad por una opción u otra, creo que se trata más bien de una cuestión de gustos y de las posibilidades de cada uno, sin olvidar que hay modelos de negocio más complejos que otros, por lo que, una vez más, no me atrevo a decir ni blanco ni negro.

Empar

Año nuevo

Januar 8th, 2011

No soy precisamente de las que se proponen grandes cosas cuando se empieza un nuevo año, pero sí es cierto que aprovecho estas fechas para hacer balance de situación. Profesional, personal, familiar. Puedo decir que estoy satisfecha, aunque se hayan quedado decenas de proyectos y compromisos por el camino, el año que hemos dejado atrás no me ha dejado mal sabor de boca. Las vacaciones me han cargado las pilas y me han permitido desconectar (más que en ocasiones anteriores) y ahora llega el momento de volver a la rutina diaria, que no por ello ha de ser aburrida.
Os deseo un feliz año 2011.

¿Pagar por trabajar?

September 17th, 2010

Los movimientos que se observan actualmente en el mercado de la traducción no siempre son fáciles de interpretar:

Encontramos empresas que se jactan de anteponer la calidad pero que, paradójicamente, se sitúan en un mercado de bajo coste que los profesionales rechazan.

Encontramos intermediarios que aseguran regirse por mil y una normas de calidad y que, sin embargo, luego aparecen en televisión por las protestas que generan sus servicios.

Encontramos empresas salidas de la nada que venden certificados de dudosa credibilidad.

Encontramos empresarios que reivindican convenios colectivos con una mano y organizan talleres contra la sindicalización de sus agencias con la otra.

En este contexto, donde lo que hay no se corresponde forzosamente con lo que se dice, los más osados quieren imponer una cuota a sus colaboradores para seguir dándoles trabajo; algunas empresas, con una u otra excusa, piden dinero a los traductores para incluirlos o mantenerlos en sus bases de datos. ¿Se ha sumado Lionbridge a esta tendencia? Con motivo del Día del Traductor, Asetrad, en colaboración con otras asociaciones de traductores, correctores e intérpretes, organiza un coloquio con los afectados para analizar la cuestión.

No estaré en Madrid el día 30, pero sí espero que la asistencia sea nutrida y el debate gane fuerza.

Empar