Con ganas de aprender
März 27th, 2012Si algo caracteriza a los traductores e intérpretes que he conocido en todo este tiempo es su curiosidad. Pero la curiosidad entendida en el buen sentido, en el de querer saber más, entrar en el detalle, descubrir de dónde vienen las cosas.
Aunque desde fuera algunos podrían pensar que mi trabajo es monótono y aburrido, lo cierto es que no hay día en que no deje de aprender algo nuevo. Por un lado, del lenguaje, lógico. Siempre hay una palabra que desconocía (bien en mi propio idioma, bien en el extranjero) y con la que topo en un texto que estoy traduciendo, un artículo con el que me estoy documentando o un simple mensaje de algún colega en una lista de distribución. Por otro, nuevas realidades, desarrollos tecnológicos, noticias y novedades que aún no han salido a la luz pero a las que el traductor tiene acceso un poco antes que el gran público. Ésta quizás es la parte que más me fascina, aunque también conlleve quebraderos de cabeza a la hora de traducir algo recién bautizado siquiera en la lengua de origen.
Unida a esta curiosidad y a este constante aprendizaje que nos depara nuestro trabajo, también hay ocasiones para formarnos “activamente” y no “de rebote”. Después del obligado paso por la universidad, hay que seguir reciclándose, ampliando horizontes o especializándose en nuestras materias, siempre sin perder de vista la utilidad y la solvencia de la formación por la que nos decidamos (como sabiamente nos recuerda M. Barbero en este artículo http://www.lalinternadeltraductor.org/n1/cursos-traduccion.html).
Pero hoy estamos de suerte. Asetrad acaba de lanzar (y con una inmejorable acogida) un programa de webinarios muy atractivo. Yo ya le he echado el ojo a dos propuestas
. Y, por si fuera poco, también organiza un curso de corrección, en modalidad presencial, que se celebrará en Bilbao el próximo 27 de abril, dentro del programa de actividades que acompañan la asamblea general de la asociación. ¡No me lo pierdo!
¿Nos vemos?

Hoy llego hasta aquí para desahogarme un poquito. Siempre se dice que los traductores y demás profesionales de la lengua aman las palabras. Sí, a grandes rasgos, eso es verdad, disfrutamos de la sonoridad, de los matices, de los orígenes.