Nubes de monotonía
November 25th, 2011El otoño está siendo lluvioso y me ha hecho darme cuenta de que soy bastante sensible a los cambios de tiempo. Concretamente, en los días grises estoy apagada, casi sin energía y con muuuuchas dificultades para concentrarme. Sé que no soy la única, pero ya lo dice el refrán: «Mal de muchos, consuelo de tontos».
Pero no quería hablaros de esta nube, sino de mi “nube” de etiquetas en la parte derecha de mi blog. Bastante monotema. Es lógico, claro, se supone que aquí solo doy alas a mi faceta de traductora e intérprete, el blog está enlazado desde mi web, pero ¿a quién escribo? ¿A mis clientes? ¿A mis posibles futuros clientes? ¿A mis compañeros de profesión? ¿Cuáles? ¿Los experimentados, los nuevos? ¿Escribo para mí?
La última opción es casi la más probable, porque como me prodigo poco en las redes sociales, facebooks, twitters y demás, este blog tiene pocos lectores. Entonces, si escribo para mí ¿por qué lo hago solo para hablar de traducción? ¿Por qué no hablo de otras facetas?
Es difícil, si despotrico de algún cliente ¿qué pasa si me lee y se reconoce?, si explico algo que acabo de descubrir y quiero compartir con mis compañeros ¿no pensarán que menuda perogrullada?, si hablo de mis hijos, las dificultades de conciliar (y eso siendo autónoma), la crisis de los treintaypico ¿doy una imagen poco profesional?
Ya lo decía un profesor en la facultad, para escribir algo primero tienes que definir quién es tu audiencia. ¡Cuánta razón tenía!

Hoy llego hasta aquí para desahogarme un poquito. Siempre se dice que los traductores y demás profesionales de la lengua aman las palabras. Sí, a grandes rasgos, eso es verdad, disfrutamos de la sonoridad, de los matices, de los orígenes.